Agua y bienes raíces: convertir las limitaciones en desempeño territorial

Jueves, 16 de enero de 2025

La biodiversidad ahora se integra desde las primeras etapas de los proyectos urbanos. Para los propietarios de proyectos e inversores, las etiquetas ambientales ya no son una cuestión de comunicación, sino de estrategia de valor.

La certificación, palanca para el arbitraje en materia de tierras

La introducción de indicadores ambientales legalmente vinculantes (coeficientes de suelo abiertos, infraestructura verde, etc.) hace que la certificación sea esencial en los proyectos de desarrollo. Effinature, exigido por varios Planes Locales de Desarrollo Urbano (PLUi), se perfila como una herramienta para facilitar las decisiones de planificación territorial: diferenciación, priorización y aseguramiento del uso del suelo.

Marcos de referencia que se vuelven normativos

El reconocimiento de IRICE por parte de COFRAC y su integración en los documentos de planificación urbana (Est Ensemble, Grand Paris Sud, Toulouse Métropole) está transformando la certificación de un registro voluntario a un estándar cuasi normativo. El reto ya no es cumplir, sino mantenerse a la vanguardia.

Una respuesta a la presión sobre el uso

Ante los desafíos del uso neto cero del suelo y la creciente complejidad de las regulaciones territoriales, la biodiversidad se está convirtiendo en un factor de negociación: conversión, densificación, compensación. La certificación permite objetivar estos enfoques y hacerlos más aceptables para las autoridades locales.

Conclusión

El desempeño ambiental ya no es una mera consideración. Se ha convertido en un requisito previo para la viabilidad económica y regulatoria. Arkoris apoya esta evolución con ingeniería de certificación basada en la realidad del terreno.

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